Diese Webseite wird baldmöglichst auch auf Deutsch zur Verfügung stehen. This Website will have an english version as soon as possible. Español Inicio Intranet Sugerencias Reserva Mundial de la Biosfera Destino turístico Sostenible Los cielos de La Palma

Historia de la Gastronomía Palmera

En una pequeña isla de 706 km², cuya economía se ha basado históricamente en diferentes monocultivos para la exportación, con malas e insuficientes cosechas de autoabastecimiento, las hambrunas se combatían con la emigración, el gofio y las papas. Aún en medio de estas adversas condiciones, el palmero ha encontrado en dos monocultivos históricos, la caña de azúcar y los vinos, sus dos mejores bazas en la gastronomía tradicional. Son los palmeros golosos a la fuerza; no en vano el primer cultivo de exportación, llegado de la mano de los colonos flamencos, portugueses y andaluces que se establecieron a principios del siglo XVI, fue la caña de azúcar. Al mismo tiempo se plantaron las primeras vides cuyos frutos, al caer el monocultivo azucarero, irrumpieron con fuerza en las más nobles mesas europeas. Los afamados vinos palmeros pasaron a la inmortalidad en la literatura universal de la mano de William Shakespeare, Walter Scott, Lord Byron y Robert Stevenson, entre otros. Aún con el esplendor económico que produjeron vinos y azúcares, la realidad diaria de los habitantes de la isla era otra. A principios del siglo XIX, el palmero Antonio Lemos Smalley la describPlato típico Palmeroe en Usos y costumbres de los aldeanos de esta Isla de La Palma: "Sus alimentos son en los ricos gofios, pescado y algunos días carne; y en los pobres el pan que hacen con harina de la raíz del helecho, que cavan, pican, secan y muelen, lo que suelen mezclar con salvado o afrechos de trigo, haciendo panes negros y correosos, pero de buen sabor; y los muy pobres nada le mezclan y lo llaman bollo estreme, que regularmente cocinanen un tostador,a lo que suelen agregarles mojos de mucha pimienta o alguna otra cosa que llaman conduto y viene a ser pescado seco, fruta pasada, etc.". La máxima de la cocina española, "El sur fríe, el centro asa y el norte guisa", se confirma también en la isla, propiciado por la diversidad de su clima. La Palma, abierta a la emigración y a la inmigración, ha sido, y sigue siendo, receptiva con los usos y costumbres que trajeron los colonos y los emigrantes que a lo largo de los siglos se establecieron o regresaron. Postres, licores, frutas, frutos secos, carnes y pescados encontraron un buen hacer para el paladar de campesinos y nobles. A una mesa familiar, aún hoy, en los días grandes (bodas, bautizos, comuniones, santos y fiestas de guardar) no le puede faltar el arrope de una magnífica presentación sobre un mantel bordado artesanalmente.